Conseguir un TAC en dos semanas dentro de mi seguro no fue nada fácil. La única cita que conseguí fue un Martes a las seis de la tarde. Ese Martes en concreto tenía que dar un curso en el trabajo y no me lo podía saltar. Al TAC había que dar en ayunas y había que utilizar un enema esa mañana antes de ir al trabajo y al mediodía. Así que me pasé el día en el curso sin comer y en el mediodía me tuve que poner un enema en el suelo del baño del trabajo. Otra cosa que perdí en este proceso además del control, fue la dignidad como persona.
A las seis fui al TAC en la otra punta de Madrid. Una hora en el tubo, intentando mantenerme tranquila, todo bien. Tenía miedo a que los enemas no hubiesen funcionado correctamente porque era mi primera vez y la radióloga no tuviese visibilidad pero el enfermero me dijo que todo había ido bien. Cuando acabé volví a vestirme y en el espejo vi que toda mi piel estaba roja, me di cuenta de que me picaba todo. Llamé al enfermero y le pregunté si era normal y me dijo que no. Así que llamaron a Urgencias y me llevaron hasta allí en silla de ruedas. Después de una hora en Urgencias, me diagnosticaron alergia al contraste del TAC Intentaron pincharme Urbason pero no me encontraban las venas. Así que me hicieron mucho daño buscándolas. Eran las ocho de la tarde, estaba en ayunas y tenía mucha hambre y las enfermeras me estaban haciendo mucho daño. Así que de repente me eché a llorar desconsoladamente y decidí irme.
Ahí fue la primera vez que me sentí muy cansada. No había ningún paso que fuese sencillo y no me sentí capaz de seguir.

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