Conseguir un TAC en dos semanas dentro de mi seguro no fue nada fácil. La única cita que conseguí fue un Martes a las seis de la tarde. Ese Martes en concreto tenía que dar un curso en el trabajo y no me lo podía saltar sin dejar tirado a un compañero. Al TAC había que ir en ayunas y tenía que utilizar un enema esa mañana antes de ir al trabajo y otro al mediodía. Así que me pasé el día en el curso sin comer y en el mediodía me tuve que poner un enema tumbada en el frío suelo del baño del trabajo. Otra cosa que perdí en este proceso además del control de mi vida, fue la dignidad como persona.
A las seis fui a que me hiciesen el TAC en la otra punta de Madrid, en la hora punta del tráfico. Una hora en el tubo, intentando mantenerme tranquila, todo bien. Recuerdo que tenía pánico a que los enemas no hubiesen funcionado correctamente porque era mi primera vez y no había notado un gran efecto, ya me entendéis, y la radióloga no tuviese visibilidad suficiente y todo se retrasase un mes más, de aquella un mes más parecía una sentencia de muerte. Pero el enfermero me dijo que todo había salido bien. Cuando acabé volví a vestirme y en el espejo vi que toda mi piel estaba roja y de repente me di cuenta de que me picaba todo. Llamé al enfermero y le pregunté si era normal y me dijo que no. Así que llamaron a Urgencias y me llevaron hasta allí en silla de ruedas. Al principio me lo tomé como una broma e intenté reírme de mi mala suerte. Después de una hora en Urgencias, me diagnosticaron alergia al contraste del TAC. Intentaron pincharme Urbason pero no me encontraban las venas así que me hicieron mucho daño buscándolas en los brazos y en las piernas. Eran las ocho de la tarde, estaba en ayunas y tenía mucha hambre y las enfermeras me estaban haciendo daño. Así que de repente me eché a llorar desconsoladamente y decidí irme. Fui todo el trayecto en el coche de vuelta a casa callada, enfadada pero sin saber muy bien ni con quien ni con que, sólo enfadada.
Ahí fue la primera vez en este proceso que me sentí muy cansada. No había habido ningún paso hasta entonces que hubiese sido sencillo y no me sentí capaz de seguir. Pero no había otra opción.







