lunes, 5 de marzo de 2018

Los errores del pasado




Os he mentido, pero porque no lo recordaba. Sí que me arrepiento de algo. La primera vez que decidí ser madre fue con 38 años. Lo habíamos hablado e íbamos a empezar. Entonces era dos años más joven, la inseminación aún habría sido posible y el mioma era la mitad de grande. Pero bueno a esas historias ya llegaremos más adelante. Entonces me ofrecieron una oportunidad de desarrollo en el trabajo muy importante y después de mucho pensar e incluso llorar decidí aceptarla y aplazar lo de intentar ser madre. Supongo que podría utilizar una de las frases de Pinterest y decir que cuando una decisión te hace llorar quizás sea porque no es la adecuada. Pero eso, bueno, fue lo que decidí en aquel momento y tampoco fui capaz de anticipar el efecto de esos dos años. El trabajo, el reconocimiento laboral, es una parte muy importante de mi imagen personal y se me hizo muy duro dejar pasar mi gran oportunidad. Pero al final la oportunidad en el trabajo fue, resumiendo, una chorrada. Se redujo a unas reuniones de 30 minutos cada mes con un jefe que me escucha y poco más. Y no quiero despreciarlo porque supongo que es mejor que nada, pero siempre me arrepentiré de haber parado mi proyecto de vida por algo así. ¿Aprendí algo? Bueno, sí. A tomármelo en serio. Las siguientes oportunidades dije que no. Opté por un entorno laboral tranquilo y controlado con una jefa que me entiende y me apoya y no añadir más estrés a mi vida. Por supuesto que no pude decir en mi trabajo la verdadera razón por la que no me interesaban esas nuevas oportunidades y no sé cuánto eso me va a afectar en el futuro a mi carrera, pero lo asumo. Es mi decisión y pase lo que pase no culparé a nadie por ello. O eso intentaré. Últimamente me repito mucho que todo pasa por algo, así que me aferraré a eso.

Y no quiero decir que lo que estoy haciendo ahora sea lo correcto y no quiero dar lecciones a nadie. No sé qué historia estaría contando en caso de que la oportunidad hubiese sido una gran promoción, a lo mejor tengo la postura hipócrita del que ya sabe uno de los resultados. A lo mejor si no la hubiese cogido ahora tampoco sería madre y me arrepentiría. O peor, sería madre y amargada por haber parado mi carrera por culpa de alguien desagradecido que llora a todas horas y no me deja descansar. Así que si os pasa a vosotros, no me hagáis caso pero yo ya aprendí mi lección, yo no me arriesgo más.

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