Os he mentido, pero porque no lo recordaba. Sí que me arrepiento de algo. La primera vez que decidí ser madre fue con 38 años. Lo habíamos hablado e íbamos a empezar. Entonces era dos años más joven, la inseminación aún habría sido posible y el mioma era la mitad de grande. Pero bueno a esas historias ya llegaremos más adelante. Entonces me ofrecieron una oportunidad de desarrollo en el trabajo muy importante y después de mucho pensar e incluso llorar decidí aceptarla y aplazar lo de intentar ser madre. Supongo que podría utilizar una de las frases de Pinterest y decir que cuando una decisión te hace llorar quizás sea porque no es la adecuada. Pero eso, bueno, fue lo que decidí en aquel momento y tampoco fui capaz de anticipar el efecto de esos dos años. El trabajo, el reconocimiento laboral, es una parte muy importante de mi imagen personal y se me hizo muy duro dejar pasar mi gran oportunidad. Pero al final la oportunidad en el trabajo fue, resumiendo, una chorrada. Se redujo a unas reuniones de 30 minutos cada mes con un jefe que me escucha y poco más. Y no quiero despreciarlo porque supongo que es mejor que nada, pero siempre me arrepentiré de haber parado mi proyecto de vida por algo así. ¿Aprendí algo? Bueno, sí. A tomármelo en serio. Las siguientes oportunidades dije que no. Opté por un entorno laboral tranquilo y controlado con una jefa que me entiende y me apoya y no añadir más estrés a mi vida. Por supuesto que no pude decir en mi trabajo la verdadera razón por la que no me interesaban esas nuevas oportunidades y no sé cuánto eso me va a afectar en el futuro a mi carrera, pero lo asumo. Es mi decisión y pase lo que pase no culparé a nadie por ello. O eso intentaré. Últimamente me repito mucho que todo pasa por algo, así que me aferraré a eso.
Y no quiero decir que lo que estoy haciendo ahora sea lo correcto y no quiero dar lecciones a nadie. No sé qué historia estaría contando en caso de que la oportunidad hubiese sido una gran promoción, a lo mejor tengo la postura hipócrita del que ya sabe uno de los resultados. A lo mejor si no la hubiese cogido ahora tampoco sería madre y me arrepentiría. O peor, sería madre y amargada por haber parado mi carrera por culpa de alguien desagradecido que llora a todas horas y no me deja descansar. Así que si os pasa a vosotros, no me hagáis caso pero yo ya aprendí mi lección, yo no me arriesgo más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario